Presentador: Bien Peter has llegado a la última ronda. Enhorabuena.
Peter: Gracias Redis!
Presentador: Bien, la categoría es actor y programa. Dinos cinco consonantes y una vocal.
Peter: Ehh... voy... Z... 4... Q.... otra Q... emmm.... otra Q más... y... el símbolo de Batman.
Presentador: Bien, parece que no hay ayuda. 15 segundos. Si quieres intentarlo, adelante.
Peter: ¿Es Alex Carras en Webster?
aplausos
Presentador: No puedo creerlo!!!
Peter: Hay madre, he dicho lo primero que se me ha ocurrido. Soy la leche!!
Presentador: Bien, tienes 13.000 $ ¿por que no eliges algunos de los premios del escaparate?
Peter: Bueno, a ver... ohh vaya, me gusta todo... ayy... Bien, elijo el dálmata de cerámica por 600 $ y.... eeh, esa tele tiene buena pinta... Emmm, cojo una semana de servicio doméstico gratis y también el perchero... eeh, esto... ¿cuanto cuesta el gordo del círculo?, ese no lleva precio.
Presentador: Eres tú.
Peter: Ahí va, que corte. Bueno pues en ese caso me llevaré el resto en un cheque regalo.
Lois: Bueno doctor, ¿cómo está de salud?
Doctor: Dios mío!! Solo le queda un mes de vida...
Lois: ¿¿¿Queeee???!!!!
Doctor: ...A Agar el Terrible. Si sigue con esa vida de saqueos y patas de pavo gigantes en un mes estará muerto. Ahora usted.
Peter: ¿Que le parece?. Estoy muy sano, ¿verdad?
Doctor: Aaaahh!!!
Peter y Lois: ¡¡¡¡¡¡!!!!!!!
Doctor: ...Aquí hay una araña. Bien, aquí está!. Señor Griffin, ¡¡va a expirar en un mes!!...
Peter y Lois: ¡¡¡¡¡!!!!!!!
Doctor: ...Este es su carnet de conducir, ¿no?. Ahora debo advertirle que se va a morir...
Peter y Lois: ¡¡¡¡¡¡!!!!!!!
Doctor: ...de risa cuando vea estos programas de Dean Martin.
Lois: ¿¿Quiere decirnos de una vez como está Peter??
Doctor: Señor Griffin, no se muy bien como decir esto...
Peter y Lois: ¡¡¡¡¡¡¡!!!!!!
Doctor: ¿Kim Basinjer?, ¿Bas-inger?, ¿Basingér?, ¿Basinller?... ¡¡Pero ahora hablemos de cáncer!!...
Lois: ¡¡Ay por dios!!
Doctor: Usted es cáncer, ¿verdad?. Nació en julio. Veamos los resultados!. Son mucho peores de lo que esperaba!!...
Peter y Lois: ¡¡¡¡¡¡!!!!!!
Doctor: ...Mi hijo ha suspendido el examen de historia. Bien señor Griffin, hay que sacar ese hígado!!!...-
Lois: ¿¿Queee??
Doctor: Lleva tres minutos en el microondas. Se va a secar!!!
Entrevista de trabajo: Bien señor Griffin. Trabajos para los que se considera preparado. Veamos que ha escrito: vaquero... astronauta... brujo... astronauta más potente... experto en cerveza...
Peter: Si, y necesito algo mejor que mi anterior trabajo como ojo de cristal de Sandy Duncan.
Peter: Muy bien, cabrón!!! ¿Quiere jugar duro???. Vale, hasta que vuelvan a reponer la serie de nuevo, voy a estar en huelga de hambre. ¿Eh? ¿que me dice? Callahan. ¿Podrá vivir con eso en su conciencia?, ¿eeh?!!
(largo silencio)
Peter: ¿Se va a comer esa grapadora?
Callahan: Pues... las grapadoras no se comen.
Peter: ¿La compartimos?
martes, 24 de julio de 2007
martes, 3 de julio de 2007
El tamaño nos derrota
El tamaño nos derrota. Para el pez, el lago en que vive es el universo. ¿Que piensa el pez cuando es arrastrado por la boca mas allá de los plateados límites de la existencia, hacia un nuevo universo donde el aire lo sofoca y la luz es una demencia azul? Dónde enormes bípedos sin branquias lo meten en una caja asfixiante y lo cubren de hierbas mojadas para dejarlo morir...
O podríamos tomar la punta de un lápiz y ampliarla. Llegamos así a realizar un descubrimiento que nos aturde: la punta del lápiz no es sólida, sino que se compone de átomos que giran y orbitan como un trillón de planetas enloquecidos. Lo que nos parece sólido no es en realidad más que una floja red, sostenida por la gravitación. Si encogiéramos hasta el tamaño adecuado, las distancias entre estos átomos se convertirían en leguas, golfos, eones. Y los átomos están a su vez compuestos de núcleos y protones y electrones que giran a su alrededor. Podríamos dar un paso más, hasta las partículas subatómicas. Y luego, ¿qué? ¿Taquiones? ¿Nada? Claro que no.
Todo en el universo desmiente la nada, sugerir una conclusión a las cosas es una imposibilidad.
Si cayeras hacia el exterior, hacia el límite del universo, ¿encontrarías una cerca y carteles que indicaran CALLEJÓN SIN SALIDA? No. Quizás encontraras algo duro y redondeado, como el polluelo debe ver el huevo desde el interior. Y si quebraras esa cáscara, ¿que gigantesca y torrencial luz brillaría a través de tu agujero en el límite del espacio? ¿Atisbarías acaso por él y descubrirías que todo nuestro universo no es sino una parte de un átomo de una hoja de hierba? ¿Te verías quizás obligado a pensar que al prender fuego a una ramita estás incendiando una eternidad de eternidades? ¿Qué la existencia no se yergue hacia un infinito, sino hacia una infinidad de ellos?
Tal vez hayas visto que papel desempeña nuestro universo en el plan de las cosas: el de un átomo en una hoja de hierba. ¿Podría ser acaso que todo lo que percibimos, desde el virus infinitesimal hasta la remota nebulosa de la Cabeza de Caballo, esté contenido en una mera hoja de hierba… que quizá sólo lleva existiendo uno o dos días en un sistema temporal ajeno? ¿Y si esta hoja fuese sesgada por la hoz? Cuando comenzara a morir, ¿se infiltraría la descomposición en nuestro propio universo y en nuestras propias vidas, volviéndolo todo amarillento, parduzco y marchito? Puede que se ya haya comenzado a suceder. Decimos que el mundo ha cambiado; tal vez lo que queremos decir es que ha comenzado a secarse.
El hombre de negro
O podríamos tomar la punta de un lápiz y ampliarla. Llegamos así a realizar un descubrimiento que nos aturde: la punta del lápiz no es sólida, sino que se compone de átomos que giran y orbitan como un trillón de planetas enloquecidos. Lo que nos parece sólido no es en realidad más que una floja red, sostenida por la gravitación. Si encogiéramos hasta el tamaño adecuado, las distancias entre estos átomos se convertirían en leguas, golfos, eones. Y los átomos están a su vez compuestos de núcleos y protones y electrones que giran a su alrededor. Podríamos dar un paso más, hasta las partículas subatómicas. Y luego, ¿qué? ¿Taquiones? ¿Nada? Claro que no.
Todo en el universo desmiente la nada, sugerir una conclusión a las cosas es una imposibilidad.
Si cayeras hacia el exterior, hacia el límite del universo, ¿encontrarías una cerca y carteles que indicaran CALLEJÓN SIN SALIDA? No. Quizás encontraras algo duro y redondeado, como el polluelo debe ver el huevo desde el interior. Y si quebraras esa cáscara, ¿que gigantesca y torrencial luz brillaría a través de tu agujero en el límite del espacio? ¿Atisbarías acaso por él y descubrirías que todo nuestro universo no es sino una parte de un átomo de una hoja de hierba? ¿Te verías quizás obligado a pensar que al prender fuego a una ramita estás incendiando una eternidad de eternidades? ¿Qué la existencia no se yergue hacia un infinito, sino hacia una infinidad de ellos?
Tal vez hayas visto que papel desempeña nuestro universo en el plan de las cosas: el de un átomo en una hoja de hierba. ¿Podría ser acaso que todo lo que percibimos, desde el virus infinitesimal hasta la remota nebulosa de la Cabeza de Caballo, esté contenido en una mera hoja de hierba… que quizá sólo lleva existiendo uno o dos días en un sistema temporal ajeno? ¿Y si esta hoja fuese sesgada por la hoz? Cuando comenzara a morir, ¿se infiltraría la descomposición en nuestro propio universo y en nuestras propias vidas, volviéndolo todo amarillento, parduzco y marchito? Puede que se ya haya comenzado a suceder. Decimos que el mundo ha cambiado; tal vez lo que queremos decir es que ha comenzado a secarse.
El hombre de negro
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